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¿como diversificar las inversiones y dar seguridad a las inversiones?

La búsqueda de seguridad financiera es algo natural. Para muchos inversores, la diversificación encierra una estrategia de protección de su capital que garantice su crecimiento, ya que abarcando una cantidad mayor de países y monedas se disminuyen y atenúan los .riesgos del conjunto de las inversiones. Tener parte del propio dinero invertido directa o indirectamente te en un país estable con una moneda fuerte equivale a un seguro para disminuir riesgos. Como dicen los expertos "no hay que poner todos los huevos en la misma cesta". Esta seña una única y buena razón para invertir parte de los ahorros en el exterior.

Las grandes empresas buscan el máximo beneficio posible e intentan minimizar sus impuestos al máximo. Relocalizan sus sedes a lugares donde los costes de mano de obra o el tratamiento fiscal son más favorables. En otras ocasiones, buscan el mejor acomodo posible para sus negocios cuando éstos se segregan en filiales. Así, localizan los servicios financieros en un país (Reino Unido u Holanda), las plantas de producción en otro (España, países del Centro y Este de Europa), los servicios administrativos o informáticos en otro (India, China, Rusia) y las ventas por Internet en otro (Bermudas). A veces la sede o centro de coordinación está en otro (Mónaco) y la sociedad "holding" prop!etana de todo el entramado empresarial en otro (España). Como se ha dicho antes, los países de alta tributación luchan entre sí ofreciendo beneficios fiscales y cortejando a las grandes compañías, mientras que atacan a los enclaves de baja tributación acusándoles, entre otras cosas, de competencia fiscal desleal o perniciosa.

Por otro lado y en el pasado, ha habido motivos ligados a la marcha de la economía de nuestro país que empujaron a buscar inversiones más seguras en otros lugares. En España, durante años, la inestabilidad monetaria y la caída y depreciación progresiva de la peseta frente a las monedas consideradas "fuertes", y especialmente frente al marco a!emán, pusieron varias veces en riesgo los capitales lnvertldos en nuestra divisa. La lmplantación del euro ha simplificado y disminuido todas estas incertidumbres. Las fluctuaciones en el valor de una moneda obedecen a factores muy diversos. En el momento de escribir estas líneas, el dólar se encuentra en lm'nimos respecto al euro (1 x 1,3). Sin embargo, esto se debe a problemas en la economía norteamericana más que a las bondades del conjunto de la economía europea. Para el inversor europeo es importante no olvidar que el euro está sometido a fuertes vaivenes debido a diversas razones.

Una de ellas es la falta de vitalidad e innovación de la economía europea, el llamado "declive europeo", que obedece a factores tales como la rigidez del mercado laboral, los altos costes salariales y sociales y la escasa movilidad de la mano de obra entre otros. Durante años, la competitividad de los países de la Unión Europea ha tendido a la baja en comparación con el resto del mundo. A la larga, la fortaleza de una moneda se basa en la de la economía que la sustenta. Si bien es cierto que las inversiones en moneda extranjera y en valores denommados en otras divisas, y emitidos o no desde otros países, puede hacerse desde casa, las perturbaciones económicas afectarán indirectamente, vía fiscal, a las inversiones en estos activos, por lo que la inversión directa en el exterior continúa siendo una salida razonable.

 

Otra razón es la falta de estabilidad del euro, que puede estar sometido a turbulencias frecuentes en la Unión Europea debido a factores como las diferentes condiciones económicas (ahorro, desarrollo de la econo mía, desequilibrios regionales) de los países que la componen y al incumplimiento de los ajustes en la política presupuestaria (en particular del déficit público) de los palses pertenecientes a la Unión Económica y Monetaria, como es el caso de las grandes economías de Alemania, Francia e Italia, que constituyen el 70% del PIB de la zona euro. En noviembre de 2003, los miembros del ECOFIN (reunión de los ministros de finanzas de los países miembros de la Unión Europea) decidieron no sancionar a Francia y Alemania por el incumplimiento de los objetivos de déficit público. Todo ello supone años de inestabilidad y volatilidad en los mercados monetarios y especialmente en el cambio euro/dólar. Una medida razonable de protección de inversiones es la de mantener activos en monedas fuertes de la zona no-euro, como la libra esterlina, el dólar, el yen o el franco suizo.

Otra amenaza a la estabilidad económica procede de las señales preocupantes que se observan en el sistema público de pensiones, tales como el envejecimiento de la población, el consiguiente mayor número de pensionistas y beneficiarios, junto con el todavía elevado nivel de desempleo, lo que lleva a dudar de un sistema de pensiones capaz de cumplir sus compromisos cuando llegue el día. Los jubilados españoles poseen la mayor expectativa de vida de Europa, y los gastos en pensiones serán cada vez más elevados. El Pacto de Toledo estableció un compromiso de todas las fuerzas políticas para mantener un sistema público de pensiones con suficiente poder adquisitivo, pero los expertos dudan de la viabilidad de un sistema público de jubilaciones que pueda cubrir estas aspiraciones. Un gobierno, necesitado de dinero para pagar sus propias pensiones puede recurrir a recortar más y más los ahorros de sus ciudadanos. Las bolsas de ahorro situadas dentro del país, ya sea en fondos de inversión, en fondos privados de pensiones, o depósitos de cualqmer tipo son siempre un bocado apetecible. A la hora de pagar las pensiones de sus propios funcionarios el gobierno podría recortar, a través de impuestos, los ahorros depositados en los planes privados de pensiones. De hecho, en 2004 se llegó a sugerir un recorte en los beneficios fiscales de los fondos de pensiones.

Muchos expertos ven preocupante que las cuentas públicas y los escenarlos macroeconomlcos de los países europeos no incluyan obligaciones futuras crecientes de los gobiernos para las que no hay previsiones fiables. Esas obligaciones se refieren a las pensiones, pero también a la sanidad. La forma habitual de satisfacer estas demandas ha sido recurrir a emitir deuda pública y a imprimir moneda con el resultado de una inflación no controlada. Las demandas sanitarias son crecientes y el gasto farmacéutico y los costes derivados de una tecnología médica cada vez más cara, contribuirán al crecimiento de estas obligaciones. Por otro lado, la movilidad del capital y de la fuerza de trabajo, derivada de la deslocalización y de la internacionalización de las actividades económicas hará más difícil la recaudación de impuestos por parte de los gobiernos europeos.

La entrada en la Unión Monetaria ha resultado en un mayor rigor y ha contenido el endeudamiento de las Administraciones públicas. Aunque en España el gasto público y el equilibrio presupuestario se ha controlado en los últimos años, en cumplimiento del Pacto de Estabilidad Económica y Financiera, el elevado gasto público es el responsable del aumento en la pres!ón fiscal, que no basta para financiarlo, y. su ajuste recae sobre la inversión púbhca, que se reslente. Los gastos sociales crecientes, el problema de la deuda sanitaria, estatal y de las Comunidades Autónomas, agravan esta situación. Las consecuencias presupuestarias a medio plazo del gasto público actual pueden llegar a ser financieramente inviables y a amenazar la solvencia del sistema.

Por otro lado, la gestión de patrimonios se internacionaliza y de diversifica, de forma que los sistemas de inversión en el exterlor son los que obtienen los resultados más rentables. Por ejemplo, a juicio de los expertos la inversión en un sector determinado (telecomunicaciones, energía, servicios públicos) es siempre más rentable si se realiza a nivel mundial, en varios mercados y en varios países, que si se circunscribe a un solo sector en un solo país. A la diversificación se une el ahorro de impuestos. Al no existir, en la mayoña de los paraísos fiscales, retención en origen sobre las ganancias de capital, que puede llegar a ser del 15% o más en un país de alta fiscalidad, el resultado final del rendimiento acumulado de la inversión supera con el tiempo a una inversión de la misma rentabilidad offshore.

Una amenaza para el mantenimiento y la viabilidad de las inversiones es la restricción a la libertad de movimiento de capitales. En nuestro país hay libertad de movimiento de capitales, de forma que cualquier persona o entidad puede enviar dinero al extranjero y recibir fondos de otro país. Sin embargo, esta libertad no es total.

Teóricamente, la libertad de circulación de capitales existe en nuestro en España desde 1991, tras la aprobación del decreto-ley que desarrollaba la ley 40/1979 sobre el control de cambio. Desde 1991 los españoles podían realizar cualquier movimiento de dinero siguiendo la Directiva 88/361 del consejo de la Comunidad Europea y el artlculo 56 del Tratado de la comunidad europea que establece la libertad de movimiento de capitales entre los estados miembros y entre éstos y los países extracomunitarios. Esta normativa se amplió con el Real Decreto 672/1992 sobre el régimen de inversiones españolas en el exterior. La nueva Ley 19/2003 impone requisitos de comunicación obligatoria (véanse los capítulos 4 y 15). La nueva Constitución Europea, en su artículo 156, prohíbe la restricción delos movimientos de capitales. No obstante el alcance de este artículo se limita en lo que concieme a pagos procedentes de o dirigidos a terceros países.

Aunque en la Unión Europea existe libertad de flujo de capitales, bienes y personas, la opinión pública se manifiesta de cuando en cuando contra la globalización de la economía y reclama controles al movimiento de capitales, como la llamada "tasa Tobin". Si una crisis financiera mundial se desencadenara, posiblemente volvería a plantearse la puesta en marcha de estas restricciones, desarrollando normas que regulen la transferencia de capitales e implantando controles de cambio. Sin remontamos mucho más atrás, en enero de 2005, el presidente francés Jacques Chirac propuso la creación de un impuesto internacional para combatir la pobreza. Este nuevo impuesto se basaña en las transacciones financieras internacionales, o en una contribución voluntaria de los países que mantienen el secreto bancario, entre otras fuentes. La posibilidad de no poder transferir nuestros bienes al exterior o de no poder recuperarlos fácilmente, sin penalizaciones, es una amenaza que se combate con la diversificación internacional y con la utilización de enclaves financieros desregulados, en el ambiente más libre y favorable para los negocios.

En el contexto de la pertenencia a la Unión Europea es difícil que esto ocurra en nuestro país. Sin embargo es posible, pero no probable, que algún gobierno lleve a la práctica esta idea en un momento de desesperación. En tal caso, el ciudadano se encontraría con dificultades enormes para llevar a cabo operaciones financieras que, en otro momento, son normales. Cuando el ahorrador o empresario ve que pierde beneficios o que puede perder sus fondos busca soluciones, sobre todo las más eficaces y legales. Después recurre a las de dudosa legalidad o a las ilegales.

La huida masiva de fondos de un país, o "fuga de capitales", es el fenómeno inevitable que acompaña a las graves crisis económicas, sociales y políticas. El dinero abandona el país de todas las maneras posibles. Procede recordar que la fuga de capitales no es un fenómeno nuevo.

El caso de Argentina es ilustrativo en relación con algunos de las cuestiones tratadas y con otras que se verán más adelante. Se produjo entre 2001 y 2003 una combinación de secuestro de los ahorros en cuentas corrientes y de ahorro ("corralito") y de las cuentas en depósito ("corralón"). Una vez bloqueadas las cuentas, los fondos perdieron valor al suprimir la paridad peso-dólar, lo que equivale a una expropiación. No debe extrañar el volumen de la huida del dinero de Argentina. Durante el peñodo 1992-2001 la fuga de capitales alcanzó los 60.142 millones de dólares. En diciembre de 2001 se estimaba que habían abandonado el país 20.000 millones de dólares. Los argentinos se aprovecharon de la inexistencia de controles eficaces para poner a salvo sus ahorros del caos económico y social y de la inseguridad juñdica que, hasta hoy, caracterizan al país.Las medidas tomadas por el gobierno argenuno no tranqulhzaron a los lnversores: entre enero y septiembre de 2003 huyeron del país 3.816 millones de dólares, tanto como en el primer semestre del año 2002. En conjunto, se estima que el valor total de los fondos que los argentinos mantienen en el exterior es de 100.000 millones de dólares. La situación argentina va más allá de la crisis económica puntual o coyuntural y es difícil que se reproduzca en Europa o en Estados Unidos, pero es un buen ejemplo de lo que puede ocurrir en algunos países y de por qué muchas personas acuden a los servicios de los centros de baja tributación. El ahorrador o el inversor no tiene tiempo ni interés para la elaboración o discusión de teorías econónucas, ni está interesado en ellas. Le preocupa recuperar su dinero y tenerlo en sitio seguro, para que le proporcione la mayor rentabilidad fiscal y financiera. Es fácil bromear sobre la ética de trabajo de los argentinos o sobre su fiabilidad como socios de negocios, pero es más difícil ponerse en la piel de un ahorrador al que confiscan y depreclan sus ahorros en medio de una gran inseguridad política y jurídica.

En la República Surafricana la lmplantación de controles de cambio ha empujado fuera del país 50.000 millones de dólares.

En nuestro país, el partido Esquerra Republicana de Cataluña propuso, en octubre de 2004, emplear los depósitos de las Mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, depositados en el Banco de España, para cubrir el déficit de la samdad pública (La Gaceta de los Negoctos, siete de octubre de 2004). Son muchos los políticos que sueñan, piensan y hablan en términos de confiscación y expropiación.

El resultado es que muchos lnversores piensan que es mejor disponer ya de fondos lnvertldos y produciendo ganancias fuera del propio territorio.


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